Los últimos años hemos visto aparecer en la capital catalana, los famosos restaurantes clandestinos o speakeasy. Barcelona como ciudad de vanguardia y siempre a la última en tendencias gastronómicas no podía dejar de sumarse a este nuevo concepto de restaurantes que arrasan por todo el mundo.

El origen de este tipo de establecimientos se remonta a los años 30 donde la famosa Ley Seca Americana tuvo como consecuencia la aparición de bares clandestinos a los que se accedía a través de alguna clave o contraseña. Durante ese período, Nueva York pudo llegar a tener 100.000 bares clandestinos. La calidad del licor era mala, para camuflar su sabor pusieron de moda los cócteles originales.

Ahora estos restaurante y bares han vuelto con fuerza a las principales capitales del mundo como Londres, Berlín, New York, Buenos Aires y Barcelona también ha querido sumarse a esta moda para atrapar a los consumidores necesitados de nuevas experiencias gastronómicas.

Lo que hace diferente a estos restaurantes es principalmente :

– Se necesita reservar.
– Tener imaginación para encontrarlos, ya que no hay rótulos en la puerta.
– El acceso al bar/restaurante siempre se hace a través de algún otro tipo de establecimiento que tiene o no que ver con la restauración.
No se publicitan. El boca oreja es la manera de darse a conocer.
Secretismo y exclusividad

El primer restaurante que se abrió en Barcelona bajo este concepto fue el Speakeasy dentro de la prestigiosa coctelería Dry Martini de Javier De las Muelas, abierto en el año 2.002. Su cocina presenta platos refinados elaborados con los mejores productos de mercado. Cuenta con una espectacular bodega de vinos.
Más recientemente ha nacido el primer club gastronómico clandestino de Barcelona, Urban Secrets. Gestionan varios restaurantes clandestinos a los que sólo tendremos acceso si nos registramos a través de su web. El más conocido de su lista es la Tintorería Dontell. En la trastienda de dicha tintorería se esconde un espacio de impecable diseño vanguardista, ideal para las veladas especiales.

Otros de sus restaurantes singulares son el Bali Spirit detrás de un spa, o el Chi-Tón detrás de una falsa tienda de souvenirs. En este caso, se trata de un espectacular espacio con ambientación neoyorquina situado en el sótano de la tienda, en las que grupos reducidos pueden disfrutar de una experiencia gastronómica única.

También encontramos la pizzería Saltimbocca, de Jordi Vilà que oculta al final de un pasadizo, un comedor secreto llamado Dopo.

Como espacio más privado encontramos el Espai Il·lusió, en un piso, donde los hermanos Torres, responsables de la cocina del Dos Cielos, convierten una cena en el privilegio de unos pocos.

Más accesible, previa llamada al móvil de sus propietarios o por su web, es el Kokun, en su piso de Gràcia, donde Xavi Manero, cocinero profesional y Montse ejercen de anfitriones para un grupo de 8 a 14 personas.

Sin duda alguna el secretismo y la exclusividad están de moda en Barcelona… Y Casa Alfonso no podía dejar de compartir sus mejores propuestas.