“En mi tiempo libre lo que más me gusta es preparar pasteles”

 “Mi padre decía que estaba loca por acudir a los castings de Operación Triunfo” 

CMGroup – Jordi Vilagut. Barcelona

130744_IMG-20150126-WA0004Hace década y media se dio a conocer en Operación Triunfo. Aquella experiencia la catapultó al estrellato y, desde entonces, no ha abandonado el mundo artístico, pisando escenarios de todo el planeta o prestando su voz a algunos de los personajes más populares de Disney. Admite que la suerte le ha sonreído, pero Gisela defiende que nadie le ha regalado nada; que ha sido a fuerza de mucho trabajo que sigue triunfando. Ahora, con su propio musical infantil: “Gisela y el libro mágico”. Aprovechando su puesta en escena en el vecino Teatre Borràs, la artista acudió a los Desayunos de Casa Alfonso, donde nos descubrió sus aficiones culinarias y, también, su dominio en los fogones.

-Sospecho que “Gisela y el libro mágico” le permite revivir una etapa de fantasía como pudo ser la de su infancia. ¿O me equivoco?

-No se equivoca, aunque en mi infancia, más que vivir de fantasía, siempre me dejé guiar por la ilusión. Y nunca he abandonado esta ilusión, pues en todo momento he dejado que la vida me sorprenda. Este espíritu no lo he perdido nunca y he procurado vivir cada día como si fuera el primero.

-¿El mundo de Disney marcó esa infancia?

-El mundo de Disney formó parte de esa etapa, sí, y parece que el destino se ha empeñado en unirme a él. Si de niña me sentía reflejada en ese mundo, ahora tengo la oportunidad de disfrutar nuevamente de él.

-¿Con cuál de sus personajes se siente mayormente identificada?

-Sin duda, la Sirenita era una de mis preferidas, porque era una niña con una gran inquietud, que buscaba explorar, conocer, evolucionar, mejorar… Una niña que siente curiosidad por cada aspecto de la vida; a quien le gusta viajar y descubrir mundo.

“Todavía me resisto a crecer” 

-Usted también interpretó a Wendy, en el musical “Peter Pan”. De niña, le hubiera gustado vivir en el país de Nunca Jamás y no hacerse mayor?

-Todavía me resisto a crecer (ríe). Creo que continúo conservando el síndrome de Peter Pan.

-De su infancia, ¿rescataría algún libro mágico?

-Me gusta mucho “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry. Aunque también guardo un grato recuerdo de “El mundo de Sofía”, de Jostein Gaarner, una novela más densa y con un contenido más filosófico.

-Pero el libro de su vida, el que recomendaría, ¿cuál sería?

-Probablemente, “La sonrisa de las mujeres”, de Nicolas Barreau; una obra muy positiva y tierna. Debo decir que siempre he buscado en la lectura la vertiente más ociosa.

-Tal vez algún día nos sorprenderá con un libro donde relate sus experiencias artísticas…

-No descarto esta posibilidad, pero también es cierto que los proyectos que acometo me gusta que salgan bien. Si encuentro el asesoramiento y el apoyo adecuados, habrá que estudiarlo. Quizá un libro de cuentos sería factible, pues me encanta explicar historias.

-¿Le gusta más actuar o cantar?

-Ambas facetas me gustan por igual, aunque bien es verdad que mis inicios se hallan en el terreno musical. De pequeña, quería ser cantante e iba a una academia de canto. No obstante, también cultivábamos la interpretación. Era un concepto muy anglosajón, que combinaba tanto la música como la actuación. Y yo tenía un don que quería aprovechar.

Una brujita a la búsqueda de pociones mágicas 

-¿Jugaba a ser cantante, también?

-Mayoritariamente, jugaba a cocinar. Mi madre me compró una cocina preciosa… Pero también jugaba a tiendas, o con mis muñecas. Otra de mis aficiones preferidas era el Quimicefa, un juego de experimentos caseros con la que daba rienda suelta a mi inquietud por mezclar ingredientes. Siempre he sido un poco hada; o brujita…

-¿Quiénes eran sus referentes a nivel artístico?

-De niña, no tenía muchos referentes. Pero una de las actrices por las que siento especial admiración es Meryl Streep. De mayor, me gustaría ser como ella. Me encantaría llegar a conocerla personalmente. Es una mujer que no se pone barreras. En “La Dama de Hierro” estuvo magnífica; o, recientemente, en “Into the Woods”. Es una mujer con una magia y una energía enormes.

-Usted renunció a sus estudios de Periodismo por Operación Triunfo. ¿Se ha arrepentido alguna vez de ello?

-No me he arrepentido nunca. Mi vocación era artística, e iba por otros derroteros; a pesar de que mi profesión, como el Periodismo, también tiene que ver con la comunicación. Pero no puedo arrepentirme porque hago lo que realmente me gusta. Y esto no tiene precio. Soy muy consciente de lo afortunada que soy. Aunque, eso sí: me lo he ganado a pulso. El factor suerte me ha sonreído, pero nunca he ahorrado esfuerzo y lucha.

-¿Cómo encajaron sus padres que abandonara los estudios?

-Mi padre decía que estaba loca, porque perdía el tiempo acudiendo a los castings. Pero yo me puse tozuda.

-¿Su madre se mostró más comprensiva?

-Digamos que ella ejerció de “poli” buena.

-Su padre habrá admitido que se equivocó…

-Ahora ya no hay vuelta de hoja.

-¿Resultó dura la experiencia de Operación Triunfo?

-Fue una experiencia dura, pero bonita. Dura porque me enfrentaba a un entorno incierto y desconocido, como es el de un programa de televisión donde no te permiten comunicarte con la familia y donde existía una gran disciplina. No obstante, fue una etapa de gran aprendizaje, en la que nos cuidaban mucho y en la que hacíamos lo que más nos gustaba.

-De aquella primera generación del programa, ¿con quiénes tenía mayor afinidad?

-Sobre todo, con las chicas: con Chenoa, Rosa, Natalia, Geno… También con algunos chicos; los más cercanos.

-De esa etapa, ¿cuál es el recuerdo más grato que conserva?

-Del casting de Disney, que me permitió prestar mi voz en “Peter Pan 2: Regreso al país de Nunca Jamás”.

-Antes me ha hablado de su admiración por Meryl Streep. En el terreno musical, ¿a quién admira?

-Tuve la oportunidad de conocer a Mick Jagger y me sorprendió que fuera una persona tan accesible. También su gran profesionalidad; una persona que, desde la humildad, te da consejos y que demuestra una gran estima y un gran respeto por la profesión. Por otra parte también siento una gran debilidad por la voz prodigiosa e impecable de Whitney Houston. O Céline Dion, quien también constituye un referente para mí.

“De lo que me siento más orgullosa es de no haber perdido la ilusión”

-¿De qué se siente más satisfecha de toda su trayectoria?

-Resulta difícil elegir algo en concreto, pues todo forma parte de un camino donde una experiencia conduce a otra. De lo que me siento más orgullosa es de no haber perdido la ilusión, porque incluso en estos momentos de dificultad, en un país que parece no estar preparado para los artistas y donde se castiga la cultura con un 21% de IVA, he sido capaz de resistir; y de resistir con ilusión.

-Me consta que ahí ha contado con el apoyo de su hermano.

-Sí. Joan, que además de ser mi hermano es mi representante, es como yo: muy hormiguita, muy trabajador, tenaz y persistente. Juntos hemos hecho muchos kilómetros, nos hemos sobrepuesto a situaciones adversas y siempre nos hemos mantenido al pie del cañón. A las duras y a las maduras, en todo momento hemos puesto toda la carne en el asador. Y si no hay propuestas de trabajo, nosotros mismos las creamos. Como ahora, que a base de mucho sacrificio hemos puesto en escena “Gisela y el libro mágico”, una producción con 12 profesionales sobre el escenario.

-Que está cosechando un notable éxito…

-Así es. Un espectáculo familiar que consigue seducir a los adultos. Estamos muy satisfechos del resultado, pues somos una productora modesta pero que derrocha ilusión y motivación. Creo que ahí reside el secreto de nuestro éxito.

-¿Qué proyectos baraja para el futuro inmediato?

-Existen guiones interesantes y proyectos de futuro que debemos estudiar. Ignoro por cuáles nos decantaremos, pero hay muchas puertas abiertas y esto resulta alentador. Por otra parte, estoy preparando un videoblog, junto a la productora Zeppelin de Endemol, donde cada semana, a partir de marzo, ofreceré mi perspectiva sobre aspectos como la belleza, los castings, los lugares más atractivos…

“Pienso mantener mi esencia”

-¿Cómo se ve dentro de 10 años?

-Pienso mantener mi esencia, aunque obviamente dentro de 10 años habrá evolucionado. Desearía afianzar esta parcela que ahora hemos iniciado con “Gisela y el libro mágico”: seleccionar proyectos y brindar producciones a otros profesionales, buscando mayor acomodo entre bambalinas.

-Intuyo que su vida profesional le deja poco tiempo libre. ¿A qué le gusta dedicarlo?

-En mi tiempo libre, lo que más me gusta es cocinar. Sobre todo preparar pasteles. Aunque también disfruto de ir al cine o de cuidarme: hacerme la manicura, ponerme mascarillas, ir a un spa…

-¿Cuáles son sus especialidades culinarias?

-Principalmente, preparo pasteles dulces. La tarta de queso me sale estupenda. También los ‘carquinyolis’. El otro día organizamos una ‘calçotada’ con unos amigos y todos convinieron que yo me encargara de los postres…

-¿Quién le ha transmitido esta habilidad en la cocina?

-He sido autodidacta, aunque debo confesar que mi madre también cocina muy bien. Pero ella es más de platos de cuchara.

-¿Cuál es su plato favorito cuando se sienta a la mesa?

-Soy una gran ‘gourmet’ y me gusta explotar el paladar. Me encantan todo tipo de platos, aunque me pierden aquéllos preparados con trufa. Recientemente tuve ocasión de conocer a Andrea Tumbarello, un chef que es abanderado de la trufa y que prepara un puré templado de patatas con yema de huevo y caviar de trufa negra. Pero también podría escoger unas habichuelas con morcilla, un potaje, un buen arroz negro o cualquier plato de la cocina del Norte. Sin olvidarnos del jamón, como éste de Casa Alfonso que está realmente estupendo…

-¿Qué es lo que más le llama la atención de Casa Alfonso?

-Su entorno acogedor y su autenticidad. Es un establecimiento que respira tradición, donde se percibe que todo se ha hecho con un especial cariño.