Entrevista con David Escamilla, sociólogo, escritor y periodista, presentador de Club 21, el club de les ments inquietes en Ràdio 4.

Entrevista con David Escamilla, sociólogo, escritor y periodista, presentador de Club 21, el club de les ments inquietes en Ràdio 4.

No quiero ser mejor que el resto, quiero ser mejor que yo mismo”

Sociólogo de formación, periodista por vocación, optimista por naturaleza y narrador del mundo por necesidad. David Escamilla era apenas un mocoso cuando decidió que él, en la vida, quería ser feliz. Con la misma facilidad que vierte la sacarina en su café sólo ‘bien largo’ y prepara un suculento trozo de pan con tomate, aceite y queso, observa detenidamente a los comensales que, cercanos, disfrutan del mismo placer de los desayunos de Casa Alfonso y posa su curiosa mirada en la tuya para contestar las preguntas. Parece que no le haya sido posible pensar la respuesta, pero sólo lo parece. Un torbellino cordial de palabra amena, con un discurso cargado de referencias a reflexiones leídas, pensadas y asimiladas. Un cerebro atlético dispuesto a saltar de un tema a otro con facilidad, resultado de quien da largas caminatas al fondo de uno mismo con la simple – pero no fácil – tarea de conocerse mejor.

Por eso le cunden los años. Se dispone a rematar sus dos próximos libros. Lleva 45 publicados. Da formación, charlas y conferencias en las que transmite su filosofía de vida: “Si eres coherente con eso que sabes que eres, la felicidad es una consecuencia automática”. Y, por si fuera poco, prepara la séptima temporada de “Club 21, el club de les ments inquietes” en Ràdio 4, tertulia donde cada semana tres empresarios y emprendedores comparten valores e ideas sobre innovación, creatividad y excelencia.

Afirmas que tu hobby es tu trabajo y la pasión por la vida ¿Qué te apasiona de Club 21?

Que es un programa infinito. Las personas somos absolutamente inclasificables y sorprendentes. Cada semana conozco a tres emprendedores creativos que han soñado y que han hecho, de aquel esbozo, una realidad de equipo con un sentido en el mercado y en la realidad social. Tenemos que atrevernos a soñar y a desear. Tenemos que dejar de tenerle miedo a nuestros sueños. Al final es querer vivir una vida y acabar viviéndola.

“Tenemos que atrevernos a soñar y a desear. Tenemos que dejar de tenerle miedo a nuestros sueños. Al final es querer vivir una vida y acabar viviéndola”

Esto comporta un riesgo ¿Estamos educados para arriesgarnos?

Impera el miedo y el miedo es lo más conservador que hay. Ahora hay una gran obsesión por ser ‘funcionarios’ y esto quiere decir renunciar a tus sueños, a ti mismo y tener una ambición personal cercana a cero. Quiere decir renunciar a tus capacidades humanas de ilusión, de deseo, de sentido y de crear una realidad propia. Me sabe mal que la gente joven piense en un sueldo, aunque pequeño, pero fijo. En la seguridad.

¿Es mala la seguridad?

Siempre digo que la única seguridad es la muerte. Será un momento de gran seguridad porque es eterna y porque es lo único que tenemos claro. Alguien dijo ‘la única constante es el cambio’, vaya paradoja. Mientras nos quede un aliento de vida, la vida es inseguridad, es misterio, sorpresa y transformación.

Cambiar exige renunciar a cosas ¿No querer renunciar a ellas también es miedo?

Por supuesto. La gente se conforma con no querer renunciar a eso poco que tienen. La gente le tiene mucho miedo al futuro y no se le tiene que tener miedo, ya que no es más que el presente constante. Alguien dijo ‘el futuro empezó ayer’, eso quiere decir que el futuro lo estamos trabajando desde hoy, desde ayer, desde antes de ayer… El futuro no es un misterio ni una lotería que depende del azar sino de mi acción diaria y cuotidiana en el presente.

¿De verdad ya de pequeño decías que querías ser feliz?

A mis padres, como a tantos otros, les preguntaban siempre si querían que yo fuese médico, abogado, profesor, periodista, etc. Mis padres, al unísono, respondían ‘queremos que nuestro hijo sea una persona feliz’ y eso se me quedó muy dentro como un mensaje de vida.

Dices que eso se consigue conociéndose a uno mismo ¿Cómo lo haces tú?

Desde la intuición, no es un trabajo intelectual en absoluto, sino vitalista. Ser feliz es una voluntad interior. Quiero ser feliz interiormente por muy mal que me vaya en el exterior. No quiero ser mejor que el resto, quiero ser mejor que yo mismo, que mi propia versión de ayer.

“Ser feliz es una voluntad interior. Quiero ser feliz interiormente por muy mal que me vaya en el exterior”

¿Cómo se despertó en un sociólogo el gusanillo por el micrófono?

Tengo una parte innata de interés por la gente y mi padre, Salvador Escamilla, un comunicador importante y prestigioso me ha marcado. Desde muy pequeño me gustaba comunicarme con la gente. Era el típico niño al que le gustaba charlar con los adultos. En las cenas de padres, cuando todos los niños iban cayendo, yo me quedaba sentado en la mesa con los ojos bien abiertos escuchando pero también participando.

¿Te gusta cocinar?

Me gusta comer bien, por eso Casa Alfonso es un territorio amigo y muy frecuentado

¿Te gusta más un restaurante que comer en casa?

Me gusta trabajar y me gusta rodearme de buenos profesionales y de buenos expertos que sepan hacer bien su trabajo, ya sea el plano de una casa, una pescadera que te dice cuál es el pescado más fresco del día o un cocinero que haga buena comida. Por eso me gusta venir a un sitio como casa Alfonso.

Para identificar a los buenos profesionales hay que valorar el trabajo del otro ¿crees que hay una crisis en cuanto a valorar el trabajo de los demás?

Es bueno ser consciente de la vida, de la gente que te rodea y siempre que tengo la pequeña ocasión de agradecerle algo a alguien lo hago. Valorar que la gente sea amable y que haya bien su trabajo es una buena forma de vivir.

¿Estás trabajando ahora mismo en algún libro?

En dos, uno de poesía y el otro un ensayo de no ficción vinculado a la sociología de las organizaciones, del trabajo y de su comunicación interna, para ver los nuevos valores que pone sobre el tablero, y con los que se tiene que alinear la empresa del siglo XXI cuando la mayoría parece que vivan en el XIX.

¿Cuáles son los puntos básicos en los que las empresas no se alinean?

Continúa existiendo una jerarquía donde el jefe siempre tiene razón porque es el jefe y es un error. El mundo de la innovación y de la creatividad vienen dadas de arriba hacia abajo y muchas veces, en una buena estructura y con un buen equipo, las ideas nacen de abajo, porque abajo es donde está el contacto real con el público, que es quien compra el producto. Y luego el tema de la felicidad. Las empresas son territorios de infelicidad, hostiles y duros.

“Las empresas son territorios de infelicidad, hostiles y duros”

2017-10-16T07:26:32+00:00