Entrevista Anna Barrachina, actriz de teatro, cine y televisión.

Entrevista Anna Barrachina, actriz de teatro, cine y televisión.

“EL MEJOR REGALO QUE TE PUEDE DAR LA VIDA ES PODER DEDICARTE A LO QUE TE APASIONA”

 

Conchi Estévez

Actriz polifacética, apasionada de la lectura y la buena gastronomía, Anna Barrachina está encantada de hacer esta entrevista en Casa Alfonso. De hecho, es una habitual del restaurante, próximo a su domicilio, al que acude a menudo con amigos y compañeros de la profesión. Un entorno para ella especialmente acogedor en el que descubrimos algunas de las anécdotas más divertidas de su etapa en la compañía La Cubana, sus sueños como actriz o su opinión acerca de los papeles para actrices mayores de 50.

A los 18 años, y tras empezar la carrera de Filosofía para complacer a sus padres, entra en la mítica compañía de teatro La Cubana. Allí protagonizaría algunos de sus papeles más emblemáticos en obras como “Cómeme el Coco Negro”, “Cegada de Amor”… Tras dejar La Cubana, Anna Barrachina continúa su exitosa trayectoria en series de televisión como Vent del Plà, El Comisario, Al salir de Clase, Amar es para siempre… El cine también le ha generado muchas alegrías participando en películas como “La vida por delante” o “Tapas”, dirigida por su ex pareja José Corbacho.

En la actualidad protagoniza en el Teatro Borràs de Barcelona la divertida comedia Oh, Mami!….. que a partir de 2020 la llevará por varias ciudades de la geografía española.

Anna, tú siempre tuviste claro que la interpretación iba a ser tu vida, a pesar de que en tu familia no lo veían tan claro…

Cierto. Aunque tenía en la familia un tío que trabajaba como actor en Madrid, mis padres ni vieron con buenos ojos que yo me dedicara a la interpretación. De hecho, me dijeron que si quería trabajar en el teatro debía antes estudiar una carrera. Por ello me matriculé en Filosofía, pero durante el primer año hice unas pruebas para La Cubana y me aceptaron! Una cosa básica que siempre le trasmito a mi hijo es que uno tiene que dedicarse a lo que le gusta. Creo que el mejor regalo que te puede dar la vida es poder dedicarte a lo que te apasiona.

Además, supongo que empezar tan jovencita en una compañía tan especial como La Cubana supuso un aprendizaje profesional y vital extraordinario…

La Cubana fue una maravillosa escuela de aprendizaje para una actriz joven. Recuerdo la ilusión que me hizo cuando me aceptaron. De hecho, había hecho las pruebas para el Institut del Teatre de Barcelona y no me cogieron y a los tres días entraba en La Cubana. También soy consciente que de no haber pasado por la Cubana, sería hoy una actriz muy distinta porque me dio la experiencia del teatro en la calle. El teatro en la calle es la base de la interpretación, te permite trabajar siempre con la verdad.

Además en este tipo de compañías te curtes mucho. En La Cubana todos hacíamos de todo, lo que te ayudaba a valorar mucho el trabajo de los demás y eso me ha acompañado toda la vida. Te da un saber estar único.

Anécdotas trabajando en La Cubana durante tantos años tendrás decenas…..

En La Cubana pasaban muchas cosas surrealistas, por ejemplo, en las ruedas de prensa donde íbamos vestidos de nuestros propios personajes.

Recuerdo una anécdota especialmente divertida en una rueda de prensa que organizamos en Valencia con motivo de “Cegada de Amor”. Mi personaje “Estrellita Verdiales” llegaba en tren representando que viajaba desde la Mancha a Valencia y traía conmigo un queso manchego que supuestamente me habían regalado unos parientes.

Para escenificar esta llegada a la ciudad en tren, una furgoneta del equipo debía llevarnos hasta la estación anterior a Valencia y desde allí llegar a la Estación Central de Valencia donde nos esperaban los periodistas y la banda de música.

El caso es que la furgoneta se averió…. imagínate, todos los actores vestidos como sus personajes en medio de la carretera, en mi caso un gran vestido amarillo lleno de margaritas… Recuerdo que finalmente me llevó un señor que conducía un Mercedes que se había comprado tras tocarle la lotería y allí iba yo, con mi gran vestido de margaritas y un queso derritiéndose por el calor dentro del Mercedes….

¿Por qué decidiste dejar La Cubana? 

Estaba en Buenos Aires, con “Cegada de Amor” y allí tomé la decisión. Tenía ganas de hacer otras cosas, piensa que mi idea inicial era encaminarme al teatro dramático y se cruzó la comedia de La Cubana. Lo agradezco mucho pero me ha costado mucho volver al drama. Aunque soy consciente que la comedia me ha salvado a la hora de sobrellevar muchos dramas personales de mi vida.

Además de ser una apasionada de la interpretación eres muy aficionada a la lectura ¿Qué libro te ha marcado especialmente? ¿Y qué personaje de la literatura te gustaría protagonizar sobre un escenario?

Me encanta la lectura. Un libro que me fascina es de José Luis Sampedro “ La vieja sirena”. ¿Personajes para interpretar? Supongo que todos sobre los que leo… los actores y actrices trabajamos con la imaginación… pero si tuviera que decirte uno te diría Anna Karenina. También me encantaría escribir un libro, pero tengo tanto respecto por el papel en blanco que antes creo que debería formarme para ello.

Además de estar protagonizando en estos momentos en Barcelona la obra de teatro “Oh, Mami!” hay otro proyecto relacionado con el teatro del que te sientes especialmente orgullosa. ¿Puedes contarnos de qué se trata?

Algo que me llena mucho es que hago teatro con personas con discapacidad mental. Es un proyecto maravilloso que se lleva a cabo desde hace seis años. Pronto estrenaremos en Sitges (Barcelona) con una obra de creación nuestra. El texto es mío y me encantaría potenciar en el futuro este proyecto. El teatro no es otra cosa que jugar y las personas con discapacidad saben actuar sin filtro.

En el día a día, cuando no estás subida a un escenario o en un rodaje interpretando un personaje ¿Dónde encuentras momentos de felicidad?

Ahora mismo estar en “Casa Alfonso”. Me encanta disfrutar con la comida, me hace feliz el mar, el campo, el silencio, mi perra, la gente que amo… Soy mucho de placeres pequeños. El humor es también una herramienta de felicidad, una cosa muy buena que tenemos en Catalunya es que sabemos reírnos de nosotros mismos y esa capacidad es maravillosa.

Has viajado por todo el mundo haciendo teatro ¿Recuerdas el público de algún país de manera especial?

En Cuba aluciné. Representábamos “Cómeme el Coco negro” con un negro pintado imagínate… además recuerdo una experiencia insólita que vivimos y que nunca he explicado en ninguna entrevista… Hubo una noche que llegamos al teatro y de pronto vemos un detector de metales para entrar en el teatro, la sala llena de militares… parece ser que venía Fidel a ver la obra! Finalmente no llegó al teatro porque fue el día en que Rusia retiró la ayuda a Cuba. Sin embargo, días después sí que tuvimos un encuentro con él y lo recuerdo como alguien con muchísimo carisma.

¿Qué opinas de la dificultad que encuentran muchas actrices para encontrar papeles cuando llegan a cumplir los 50?

No se escriben papeles para mujeres de 50 años, ni en cine, televisión, ni teatro. Y tengo que decir que en EEUU ya se han puesto las pilas con esto, pero aquí aún no.

Los papeles de mujeres de 50 años los están representando actrices de 35… no tienen arrugas, pero tampoco tienen la experiencia de vida que puede trasmitir un mujer con la edad real. A los 50 tenemos una experiencia vital que nos permite poder explicar muchas cosas de manera auténtica, es una pena.

¿Cuál dirías que ha sido el personaje de tu vida?  

El papel de mi vida está por venir, porque cada personaje es oro, haga lo que haga. Me encanta construir personajes. Un personaje al que tuve que enterrar fue el de Estrellita. Lo incineré. Estaba en Uruguay y Santi Millán medio en broma me construyó un pequeño ataúd y allí coloqué las pestañas, las margaritas, un trozo de peluca… Ya en Buenos Aires lancé al mar la pequeña caja y recuerdo que estuve llorando toda la tarde. Fue un personaje que me acompañó durante cinco años todos los días!. Siempre me da mucha nostalgia cuando acabo un personaje.

Para finalizar, Anna ¿Cómo te ves de aquí a 10 años?

Me gustaría estar en un escenario hasta que las fuerzas me acompañen. También me gustaría mucho seguir trabajando en teatro con personas con discapacidad y dirigir! Me encanta y me he dado cuenta que se me da bien, casi diría que me gustaría acabar dirigiendo teatro. Y aún más si fuera una obra de creación propia.

video casa alfonso

2019-06-06T21:53:57+00:00
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