“Cocinar bien es un lujo, pero la seducción no la sitúo en el estómago”

 “Mi vida la diseño a base de retos constantes” 

CMGroup – Jordi Vilagut. Barcelona

mey hofmann i Alfonso garciaMey Hofmann tiene estrella. Y no sólo la que un día le concedió Michelin para reconocer su labor en los fogones. Ella es una mujer que brilla en el firmamento por la inquietud que siempre ha mostrado en el arte culinario. De talante empresarial, Mey ha llevado el I+D+i a la cocina. De la suya han salido exquisitos platos capaces de seducir, aunque ella lo niegue, a los paladares más exigentes; y también a los más admirados. Su carácter dulce también ha sabido trasladarlo a la pastelería. Y, al mismo tiempo, extender su ‘know how’a las nuevas hornadas de chefs. Abandonando por un momento sus múltiples obligaciones, Mey Hofmann compartió desayuno en Casa Alfonso, disfrutando de sabores, texturas, olores… y de maridar platos con buenos caldos.

-¿Quién le despertó su pasión por la cocina?

-La pasión por la cocina ha estado presente en mi vida ya desde muy pequeña. Mi madre era una excelente cocinera. Supongo que es cuestión de genes y, también, de que supo transmitirme este amor por preparar buenos platos.

-¿La cocina formaba parte de sus juegos de infancia?

-Como todas las niñas, me encantaba jugar a cocinas. Pero debo decir que, al margen del juego, Desde temprana edad sentí interés por los libros de cocina y de pastelería. Y mientras mis compañeras leían novelas o libros de aventura, yo devoraba con avidez todo tipo de recetas y, sin apenas darme cuenta, iba documentándome y aprendiendo para lo que acabaría siendo mi vocación profesional.

-De pequeña, ¿planteaba problemas para comer o era inquieta en cuanto a descubrir nuevos sabores?

-Todo lo contrario. Siempre fui una niña a la que le gustaba descubrir sabores nuevos y catar cualquier propuesta que pusieran a mi alcance. Creo que mi curiosidad culinaria es innata.

-¿Cuándo y cómo decidió convertir la cocina en su modo de vida?

-La verdad es que no hubo una decisión meditada y que mi orientación profesional surgió de manera bastante espontánea, pues al margen que hubiera acumulado conocimiento en el arte culinario, sobre todo por esa inquietud y afición por la cocina, yo tenía formación también en otros ámbitos. Fueron mis amigos, familiares y conocidos, que conocedores de mis inclinaciones me hacían encargos para cenas y celebraciones. Ellos mismos me animaron a iniciar esta andadura que hoy ya cumple más de 30 años. A base de pequeños pasos, esta actividad cada vez fue absorbiéndome más, hasta que me di cuenta que sería interesante adquirir formación en cocina y pastelería para poder dedicarme a ello de manera profesional.

-Su condición de mujer, ¿ha sido un obstáculo o un plus en su carrera profesional?

-Puedo afirmar con orgullo que siempre he basado mi carrera profesional en el esfuerzo y en la responsabilidad que reclama este tipo de actividad. Y considero que mi condición de mujer no ha influido para nada en ello. Todo el mundo lo ha aceptado con total naturalidad; o al menos ésa es la percepción que tengo.

“En la vida no tienes que
renunciar nunca a aprender”

-¿Existe alguna persona a quien esté especialmente agradecida por haber contribuido a convertirse en una chef de éxito?

-No puedo destacar a nadie en especial, sino a todos los que me animaron en esta aventura. Y, desde luego, a todos los profesores y cocineros que me han sabido transmitir sus conocimientos y me han ayudado a llegar hasta aquí. De hecho, todavía sigo aprendiendo de muchos de ellos. En la vida no tienes que renunciar nunca a aprender, porque siempre puedes progresar. El día que tengas la tentación de pensar que lo sabes todo corres el riesgo de iniciar tu declive.

-¿De qué creación culinaria se siente especialmente orgullosa?

-No existe ninguna en concreto, pues vivo en constante evolución, disfrutando de cada nueva creación. Siempre guardo con especial cariño y con buen recuerdo todo aquello creado en tiempos pasados… pero sin dejar de mirar con el máximo respeto e ilusión el futuro.

-¿Ha habido algún plato que se le haya resistido?

-No, porque si inviertes todas las ganas y toda la ilusión y dedicación, acabas consiguiendo tu objetivo. Soy una mujer persistente, que no se rinde jamás ante los obstáculos.

“Cuando los alumnos salen de la Escuela
se llevan un trocito de Hofmann
para repartir por todo el Mundo”

 -En su trayectoria profesional, ¿qué es lo que le ha reportado mayor satisfacción?

-Sin lugar a dudas haber podido crear la Escuela. Formar a profesionales resulta altamente gratificante. Poder transmitirles unas bases sólidas para que puedan cumplir su sueño profesional es la mejor recompensa que podía esperar, porque sé que, cuando los alumnos salen de nuestra escuela, con ellos se llevan un trocito de Hofmann que van a repartir por todo el Mundo.

-¿A usted qué le pierde más: lo dulce o lo salado?

-Como buena amante del arte culinario, sé apreciar las virtudes de todos los platos, tanto los salados como los dulces. Eso sí: cada cosa, en su momento.

-Usted fue capaz de seducir a Kevin Costner…

-La visita de Kevin Costner a nuestro restaurante es anecdótica, porque son muchos los famosos a los que hemos tenido el honor de recibir; al igual que en la Escuela. Todos quedan muy satisfechos de la experiencia. De todos modos, yo no utilizaría la palabra seducir.

-¿Acaso no se seduce, a través del estómago?

-Resulta obvio que, si disfrutas en la mesa, que cocinen bien para ti es un lujo, pero la seducción no la sitúo en el estómago. La seducción pasa por otras artes.

-¿A qué destina el tiempo libre… si es que dispone de él?

-Dispongo de poco tiempo libre, pues me encanta estar cada día en mi negocio. Pero sí me gusta pasear al aire libre y hacer ejercicio en el gimnasio si las obligaciones profesionales me lo permiten. Otra cosa que me encanta es visitar a mi hija y mis nietos. Los momentos que comparto con ellos son muy especiales; no tienen precio.

-Cuando cocina, ¿se acompaña de música, le gusta cantar, escuchar la radio…?

–La música siempre me acompaña y escuchar la radio siempre me ha gustado, porque puedes realizar otras cosas simultáneamente e, incluso, de manera más amena.

-¿De dónde partió la idea de abrir su escuela de hostelería?

-A mí siempre me ha gustado aprender. Y hubo un momento que pensé que podía ser una buena pedagoga culinaria. Desde luego, fue un gran acierto y, compartiendo mis conocimientos, disfruto tanto o más que cocinando.

“La pastelería es
mi pequeña empresa de sueños”

-¿Y la iniciativa de inaugurar una pastelería?

-Era la gran ilusión de mi vida. Lo había soñado en muchas ocasiones, por lo que, cuando pude hacer realidad esta aspiración me sentí inmensamente satisfecha. En ella tengo mi pequeña empresa de sueños, para hacer feliz con pasteles y demás dulces en bodas, cumpleaños, celebraciones… Abrir la puerta de la pastelería es la mejor forma de empezar cada día.

-¿Qué supone que le concedan una estrella Michelin?

-Un orgullo y un reconocimiento al trabajo, sobre todo por el prestigio de esta distinción. Permite constatar que todo el esfuerzo invertido no pasa desapercibido en tu entorno profesional.

-¿En qué restaurante consiguieron realmente sorprenderla?

-En muchos. Siempre consigo encontrar algo por lo que me dejo sorprender; por un motivo u otro. Pero si hay algo que realmente no sólo me sorprende sino que me emociona es descubrir que haya tantos alumnos en todas partes del Mundo y que, si se enteran de mi presencia en el restaurante, ordenan que me preparen algo especial y con cariño.

-¿Cómo descubrió Casa Alfonso?

-Fueron unos amigos que me lo sugirieron y, realmente, fue un acierto seguir su consejo .

-¿Qué es lo que más valora de este local?

-Tanto el agradable ambiente como la calidad de los platos justifican la visita frecuente a Casa Alfonso.

-De los platos que ha probado, ¿me recomendaría alguno en especial?

-Me resultaría imposible, pues siempre he comido muy bien y han conseguido sorprenderme muy agradablemente.

-¿Qué relación mantiene usted con los vinos?

-Me encanta la enología y saber maridar vinos y platos. Es algo que encuentro fascinante; y necesario para un chef.

-¿Alguna sugerencia en cuanto a caldos?

-Mi sugerencia es que los vinos hay que catarlos con delicadeza y calma, intentando descubrir todos los tonos y matices de su sabor, de su color… y analizar con qué plato marida mejor.

-¿Cómo es Mey Hofmann cuando se sienta a la mesa?

-Supongo que, por deformación profesional, soy una persona crítica; pero siempre agradecida. Me gusta comer y disfrutar con los sabores, las texturas, los olores y los colores de cada plato.

-¿Sigue o ha seguido algún tipo de dieta?

-No, siempre he comido de todo y me lo he podido permitir.

-¿Cuál es la asignatura pendiente de Mey Hofmann en lo personal y en lo profesional?

-Para mí no existen asignaturas pendientes. Mi vida la diseño a base de retos constantes que intento hacer realidad a base de esfuerzo y tesón.