Entrevista a Mercè Brey, experta en internacionalización de empresas, escritora y conferenciante

Entrevista a Mercè Brey, experta en internacionalización de empresas, escritora y conferenciante

“La longevidad de Casa Alfonso demuestra que este restaurante
sabe conectar con la gente

Sería deseable equilibrar
el exceso de energía masculina existente en la sociedad

CMGroup – Jordi Vilagut. Barcelona

Será porque atesora tres décadas de trayectoria en el terreno de la internacionalización de las empresas que esta profesional sabe perfectamente hacia dónde deben dirigirse las compañías si desean perpetuarse en el tiempo. Un tiempo que pasa volando conversando distendidamente con Mercè Brey, directora de Comercio Exterior y Tesorería en Caixabank, en medio de un Desayuno en Casa Alfonso, restaurante del que destaca su pervivencia a lo largo de cerca de un siglo. Ella da con las claves que han permitido al establecimiento de Roger de Llúria seguir prestando servicio y alerta sobre los cambios que serían necesarios que adoptaran la sociedad y las empresas para conseguir un mundo mejor.

Recibimos a nuestra invitada cuando su primer libro, “Eres lo mejor que te ha pasado… ¡Quiérete!” ha alcanzado la cuarta edición. Un título en el que Mercè Brey reflexiona sobre la energía que concentramos, tanto masculina como femenina, y que esta experta en comercio exterior, escritora y conferenciante considera recomendable equilibrar.

-¿Qué es lo mejor que le ha pasado a Mercè Brey?  

-Me han pasado muchas, pero la primera, sin duda, fue nacer. Pero hay otra muy importante, que tiene que ver con mis hijos.

-¿Cuántos tiene?

-Tres: Miquel, Carlinhos y Carla, de 18, 17 y 16 años. Siempre digo que tengo dos niños y una niña, o dos blancos y un negro. Porque Carlinhos es adoptado, fruto de una estancia de 4 años en Brasil, donde impartí clases en la Facultad de Ciencias de la Administración en la Universidad de Pernambuco. Ahí tuve ocasión de entrar en contacto con una realidad como es la de los “meninos da rua”, que ya conocía porque en Barcelona ya había estado trabajando con un par de orfanatos. De aquella experiencia partió la adopción de Carlinhos; una vivencia compartida por el resto de la familia cuando acudimos a Linhares, en el Estado de Espírito Santo, a buscarlo.

“La satisfacción en la vida
reside en canalizar el talento personal hacia los demás”

-¿Entraba ya en sus planes de infancia esa orientación al altruismo?

-Creo que todos tenemos una misión en la vida con un fin que es ayudar a los demás. Y que la satisfacción en la vida reside en canalizar el don, el talento que cada cual tiene y que nos hace únicos, hacia los demás. Existen dos maneras de descubrir el talento personal de cada uno. La primera es descubriendo en qué momentos nos pasa el tiempo volando y qué cosas no nos supone esfuerzo alguno asumir. El otro es preguntarte qué actividades concentraban tu infancia, y yo recuerdo que jugaba a ser profesora… Después impartí clases durante 18 años en la Universidad de Barcelona y otros 4 un par de Universidades en Pernambuco, además de haber ayudado en un orfanato haciendo repaso de matemáticas.

-Sospecho que abrirse paso en un mundo, el de las finanzas, tan dominado por los hombres, no habrá resultado fácil.

-Es cierto que, como en otros sectores, existe un alto dominio masculino en este ámbito. Creo que ha sido invirtiendo profesionalidad y autoestima que he conseguido abrirme camino. Si estás convencida que aportas valor, ganas confianza y te permite superar situaciones de discriminación, que las he vivido. Recuerdo una vez en la que acudí a una reunión acompañada de un miembro de mi equipo y que, por la simple razón de ser una mujer, la mayoría de interlocutores le planteaban las preguntas a él a pesar de que profesionalmente su rango era inferior al mío… También viví otra situación incómoda con ocasión de mi condición de presidenta de la Cámara de Comercio Italiana en Barcelona. De las 77 Cámaras de Comercio italianas, éramos solo 3 presidentas frente a 74 hombres. Y a la hora de mi intervención, al presentarme, en vez de aludir a mi currículum se refirieron a mi condición de mujer y de guapa. Obviamente, mis primeras palabras se centraron en poner el acento acerca de que, como mujeres, podemos hacer aportaciones tan valiosas como los hombres.

-¿Cuáles son las particulares aportaciones que pueden hacer las mujeres al mundo de la Economía?

-No se trata de una cuestión de sexos, sino de energía. Somos seres energéticos, que gestionamos energía masculina y femenina. La masculina, que se identifica con el hemisferio izquierdo, permite entrar en acción, mientras que la femenina, con el hemisferio derecho, se asimila a la empatía, la colaboración, la tolerancia, la capacidad de comunicación… Cuando se necesita crear, el ser humano debe acudir a la energía femenina; pero para activarse y ponerse en marcha es necesario la masculina. Una vez puesto en marcha un proyecto, hay que volver a recurrir a la energía femenina, para continuar creando. Y así sucesivamente. Se trata de un juego de equilibrios entre ambas energías. Los músicos, por ejemplo, suelen tener un exceso de energía femenina. Esto les convierte en altamente creativos pero que les cueste entrar en acción, tomar decisiones o emprender negocios. La energía masculina permite poner límites a esta situación para así poder poner en marcha los proyectos.

-Tengo la impresión que en nuestra sociedad existe un desequilibrio.

-Así es. Sería deseable equilibrar el exceso de energía masculina existente en la sociedad. El exceso de esta energía ha dado lugar a un patriarcado que casa con la intolerancia, el individualismo, el materialismo… Y la sociedad necesita mayor sensibilidad, empatía, tolerancia, cooperación… Las organizaciones con exceso de energía masculina ahogan las posibilidades de la energía femenina, y eso dificulta que puedan ser tolerantes y cooperadoras, y que vivan permanentemente compitiendo.

“Debemos rehuir la confrontación entre hombres y mujeres
y buscar la colaboración”

-¿Cómo podrían las empresas canalizar mejor esa energía?

-En primer lugar, deberían tomar conciencia de ello. En la sociedad tenemos establecidos tantos clichés que nos impiden pensar que las cosas puedan ser distintas. Habría que dejar espacio para la energía femenina y saber valorar lo que ésta puede aportar. No se trata de poner cuotas, a las que soy contraria, sino de aportar más talento femenino. Debemos rehuir la confrontación y buscar la colaboración. Yo no busco confrontarme con los hombres, sino colaborar con ellos..

-Concretemos los consejos para las empresas.

-Estamos sumergidos en una nueva revolución, la revolución de la consciencia. En la actualidad, las personas lo que esperan de las empresas es autenticidad, que sean fieles a los valores que pregonan. A mí entender, existen tres valores fundamentales que tanto las empresas como las personas que las lideran deberían observar. El primero es esa autenticidad, la correspondencia con lo que se conoce como la Responsabilidad Social Corporativa y que dan la talla del compromiso de la compañía con una serie de valores. El segundo es la congruencia. Las personas seguirán a quienes vean que actúan como dicen y son consecuentes en las diferentes facetas de la vida. No resulta congruente un gran directivo que se revela como un pésimo cabeza de familia; o viceversa.

-¿Y el tercero?

-La capacidad de conexión. Las empresas que tienen la capacidad de conectar con los empleados y con los clientes son las que consiguen impactar en la parte no racional de la persona.

-La gestión de la economía doméstica, ¿es similar a la de una empresa?

-Se asemeja. La economía doméstica tiene que ver actualmente con el consumismo. Consumimos en exceso. A menudo vivimos una vida muy superflua, supeditada al consumo y a la posesión, porque hemos generado muchas necesidades. Y el bienestar y la felicidad no tienen nada que ver con el consumo. Haríamos bien en reducir los niveles de consumo. En ese sentido, los millennials constituyen una generación interesante, marcada por el desapego material. No muestran la misma necesidad de acumular riqueza como ocurre con su generación precedente. Con los millennials asistimos a un cambio de valores, más humanos. Es una generación que tiene muy interiorizado el respeto al medio ambiente y que valora mucho el tiempo para disfrutar de experiencias. ¿Sabe con qué me encuentro en muchas entrevistas de selección de personal?

-Dígame

-Antes los entrevistados mostraban ambición por llegar a presidir la empresa o a convertirse en consejeros delegados. Ahora las necesidades de los candidatos pasan por disponer de tiempo libre, de tener flexibilidad para poder disfrutar de una vida auténtica. Antes preocupaba el sueldo, el bonus, los beneficios… Ahora esos aspectos no tienen protagonismo especial en la entrevista de trabajo, donde toman cuerpo aspectos tales como si el proyecto profesional se alinea con el personal del candidato. Las empresas deberán tener en cuenta ese cambio de paradigma para atraer y retener talento. En caso contrario, se convertirán en organizaciones mediocres; sin pizca de imaginación ni creatividad. Las empresas deberán trabajar con esas nuevas generaciones, porque ellas son las que encarnarán el cambio social.

“Las empresas están excesivamente focalizadas en ganar dinero
cuando deberían orientarse a generar riqueza para todos”

-¿Cómo deben hacerlo?

-Las empresas deben implantar políticas más flexibles y desterrar esos espacios inhóspitos en que se han convertido. Tendrán que esforzarse para humanizar sus organizaciones. Las empresas están excesivamente focalizadas en ganar dinero cuando deberían orientarse a generar riqueza para todos. Deben esforzarse en ofrecer productos y servicios que sean realmente útiles para la gente, porque esto es lo que acabará reportando beneficios para la compañía y sus inversores. Toda empresa tiene que retornar a la sociedad parte de lo que ésta le ha dado. Aquellas empresas que no obren así acabarán desapareciendo, porque su existencia no tendrá sentido alguno para las nuevas generaciones.

-¿Son más exigentes las nuevas generaciones?

-Son más egoístas, aunque se trata de un egoísmo distinto al clásico que conocemos. Son personas poco resistentes a la frustración. Hay que tener en cuenta que es la primera generación que no progresará respecto a sus padres. La digitalización está incidiendo en sus vidas y está transformando muchos negocios. No me imagino a mis hijos acudiendo a una entidad financiera convencional ni a una agencia de viajes. El teletrabajo cada vez va a adquirir mayor entidad y las empresas estarán obligadas a facilitar que los integrantes de su organización puedan desarrollarse personalmente. Si su equipo humano no lo consigue, acudirán frustrados al puesto de trabajo y no rendirán de manera óptima; al igual que si tienen problemas en el trabajo no pueden evitar trasladarlos a su hogar. Son dos ámbitos que guardan una gran correspondencia. Hay que tener en cuenta que invertimos una importante porción del tiempo en el trabajo.

-Casa Alfonso ha logrado alcanzar la tercera generación…

-Un restaurante que ha conseguido labrarse toda esta historia demuestra que ha estado muy pendiente de lo que necesitaban sus clientes. Un establecimiento como este, un restaurante, es muy importante que tenga conexión con el público. Y la longevidad de Casa Alfonso demuestra que ha sabido y sabe conectar con la gente. Cuando acudes a un restaurante a comer, no vas simplemente a alimentarte, sino que buscas relacionarte, conversar, compartir mesa y experiencia. Y aquí existen los ingredientes que lo hacen posible. Solo al entrar ya he percibido una gran calidez; es algo energético. Se respira en el ambiente que éste es un lugar que atesora historias y en el que se respeta la tradición y la autenticidad de lo antiguo. En ocasiones nos parece que lo nuevo y lo último es lo mejor, pero aquí se ha logrado cuidar y mantener los elementos originales y darles el valor que merecen.

-¿Cuáles son sus platos favoritos?

-Soy vegetariana desde los dieciséis años, por lo que las verduras y la fruta me encantan. Debo decir que soy una persona muy sensibilizada con la alimentación. Creo que, en general, los alimentos se han banalizado y que la nutrición constituye un acto fundamental para el desarrollo humano. Si tengo que decantarme por algún plato en especial, le diré que me gustan los que están condimentados con un punto exótico. Me gustan la cúrcuma, el curri, el jengibre… Noto que dan a los platos un toque muy especial que te permite trasladar a lugares remotos.

-¿Le gustan el vino o el cava?

-Más el vino que el cava. No soy una profunda conocedora de los vinos, pero sí me gusta, por ejemplo, el Eiswein, el vino de hielo, que asocio a momentos informales o de compartir tertulia.

-¿Qué tal se maneja en la cocina?

-No soy una gran cocinera, a pesar de que me gusta preparar algunos platos. Lo que pasa es que requiere tiempo y no siempre puedo permitírmelo. Pero cuando tengo invitados me gusta corresponder su visita con alguna sorpresa. Creo que es la mejor muestra de hospitalidad. Debo decir que cada día, de lunes a domingo, me levanto muy temprano, a las seis de la mañana. Y muchos días aprovecho para hacer pasteles, o pan, o focaccias… Les pongo aceitunas negras y romero acabado de recolectar de mi terraza.

-¿Es la jardinería su afición preferidas?

-Me gustan las plantas, pero tampoco puedo destinarles mucho tiempo. A pesar de ello, cada noche acostumbro a regarlas, a pesar de disponer de riego automático. En mi casa en Sabadell tengo, además de romero, menta, tomillo, marialuisa, orégano, albahaca… La naturaleza siempre me ha atraído. Recuerdo que, de niña, acostumbraba a ir siempre con un papel de seda y carboncillo y que calcaba las cortezas de los árboles y coleccionaba esos dibujos. Siempre he pensado que los árboles atesoran una gran sabiduría; desprenden química. Si paseas por el bosque, cargas energía, porque los árboles desprenden una sustancia química que genera bienestar al conectar con nuestro sistema neurológico. Se ha demostrado que las personas que están en contacto con la naturaleza incrementan su creatividad en un 50%.

“Bastaba con una cafetera y una tostadora
para elevar la productividad”

-A tener en cuenta por las empresas…

-Sí, en especial en su mobiliario y decoración. Lo ideal sería que incorporaran plantas y árboles, pero cuando menos es recomendable que la madera esté presente en suelos, paredes y muebles. En una ocasión preguntamos a los trabajadores de una empresa cómo se sentirían más confortables, y la respuesta unánime fue que si en el ambiente hubiera aroma de café y de pan tostado. A la empresa le bastaba con comprar una cafetera y una tostadora para conseguir mejorar el bienestar de su equipo y, en consecuencia, elevar la productividad. Necesitamos pequeñas cosas para humanizar las empresas. Con muy poco se puede lograr que el personal se desinhiba mucho más y que afloren más ideas. Pintar las paredes de un verde claro, por ejemplo, para que evoquen naturaleza, puede suponer un gran cambio en los resultados del equipo.

-Usted que es una gran experta en exportación, dígame cuáles son los secretos para conquistar el mercado exterior.

-Estos diez años de crisis nos han enseñado la importancia de la diversificación, de no centrarnos exclusivamente en el mercado nacional; y que son aquellas empresas que tienen musculatura para diversificar y exportar las que pueden salir adelante. De hecho, las empresas que exportan son cuatro veces más eficientes que las que no lo hacen. Antes de esta etapa, el proceso de internacionalización de las empresas seguía la doctrina de la Escuela Upsala, consistente en coger musculatura financiera, buscar un agente, o un distribuidor, crear una filial y, finalmente, producir en el exterior para convertirse en una multinacional. En los últimos años, las empresas nacen con una vocación global, porque comprenden que el mercado es el Mundo. De tal modo que algunas se dirigen directamente al mercado internacional, obviando el doméstico. Si una empresa aspira a crecer, en la actualidad, salvo algunas pequeñas empresas, están obligadas a exportar.

“En el proceso de internacionalización
es necesaria la implicación de toda la empresa”

-Pero no es tan fácil…

-No lo es; cierto. Para exportar, la vocación es fundamental. Como también hay que tener disposición al sacrificio, pues supone adaptarse a nuevas culturas, hay que tener voluntad para acometer ese proyecto, requiere recursos económicos y un equipo preparado. En el proceso de internacionalización es necesaria la implicación de toda la empresa. Es necesario dar un giro a toda la compañía y que todos los departamentos se involucren en ese reto. Y tener muy claro que el proceso de abrirse al exterior debe ser respetuoso con los mercados de destino. No se va a colonizar ni a colocar producto excedentario, sino a entender ese mercado, cuáles son sus necesidades y aportarles los productos o servicios que realmente requieren, no los que deseamos venderles.

-¿Qué consejo les daría a los jóvenes que desean emprender su propio negocio?

-Crear una empresa es construir un sueño. Y eso significa invertir mucha energía en el mismo. Por ello, hay que tener muy claros los motivos por los que se quiere emprender ese proyecto y ser consciente que reclamará mucho sacrificio y esfuerzo. Deben plantearse qué les reportará a ellos y qué reportará a los demás; preguntarse si creará riqueza. Si es así, nada podrá parar su sueño. Pero es importante que sea útil para la sociedad. No tiene sentido el simple enriquecimiento personal. Y, por supuesto, es necesario un plan de negocio. En ocasiones, echo en falta un correcto análisis a la hora de emprender un proyecto. Les diría que se dejaran asesorar en todos los ámbitos. Y que apliquen método y disciplina…

2017-09-20T07:37:07+00:00