Entrevista a Los Vivancos, artistas de la danza, la música y las artes marciales.

Entrevista a Los Vivancos, artistas de la danza, la música y las artes marciales.

“Nuestro arte es tan polifacético y necesita tanta sincronía como Casa Alfonso”

“Es difícil hacer croquetas
tan sabrosas como éstas”

CMGroup – Jordi Vilagut. Barcelona

Si las empresas familiares resultan singulares, la historia de Los Vivancos constituye una aventura excepcional. Tras este grupo de hermanos que lleva una decena larga de años triunfando sobre los escenarios de todo el Mundo se halla el alma de Pedro Vivancos García, padre de todos ellos… y de uno cuantos más.

Artista polifacético, Pedro quiso transmitir a sus descendientes su talento. Para ello, fundó una escuela donde pudo instruirles personalmente. Del éxito de su obra hablan a diario los pies con que sus más afines vástagos no solo pisan el escenario sino que lo taconean con un arte solo al alcance de quienes atesoran una habilidad excepcional.

Presos de un ritmo tan trepidante como el que exhiben en escena, Los Vivancos hacen un hueco en su agenda para visitar Casa Alfonso justo antes de viajar a Estados Unidos para seguir exportando su arte. Sentados en la mesa, mientras degustan las delicadezas que nos sirve Giovanni, cinco de ellos (Israel, Cristo, Josua, Judah y Aarón) se sinceran sobre el pasado, el presente y el futuro de este grupo sin parangón.

-Ustedes eran siete…

-Actualmente somos seis los miembros del grupo, pero Elías no ha podido acompañarnos. Inicialmente éramos siete hermanos, pero Josué decidió tomarse un año sabático que, finalmente, ha prolongado algo más. Tiene un par de hijos y resulta complejo conciliar la vida familiar con el ritmo de viajes a que nos obliga nuestra profesión.

-O sea que la familia sigue ampliándose, porque ustedes son ¡40 hermanos!

-Somos 40 hermanos, hijos todos del mismo padre pero de ocho madres distintas.

“Nuestro padre creó una escuela
en un rancho de Canadá”
 

-¿Viviendo todos juntos bajo el mismo techo?

-Pasamos nuestra infancia en un rancho, en Canadá, repartidos en dos casas. Pero sí: prácticamente todos vivíamos juntos. Nuestro padre creó una escuela en la que nos instruyó en todas las facetas de la vida, pero especialmente en lo que hace referencia a las artes escénicas: danza, artes marciales y música.

-¿Y sus juegos de infancia también giraban en torno a esas disciplinas?

-El arte ha impregnado siempre nuestras vidas, ya desde niños, Dedicábamos mucho tiempo a practicar artes marciales, o a bailar o a la música, pero también había tiempo para el juego, para ir en bicicleta o para compartir con los animales de nuestro rancho. Hay que tener en cuenta que vivíamos en un entorno de plena naturaleza, donde nosotros mismos nos encargábamos de ordeñar las vacas.

-¿Cómo recuerdan a su padre?

-Nuestro padre, que lamentablemente falleció muy joven, con apenas 56 años, era un genio. Era una figura excepcional en todas las facetas, tanto a nivel profesional y artístico como a nivel personal. Un auténtico líder capaz de motivarnos para alcanzar cualquier objetivo. El nos hizo ver que nada es imposible. La palabra “imposible” quiso eliminarla de nuestro vocabulario. Al mismo tiempo, era una persona con un sentimiento muy familiar, que buscaba la cohesión de todos los miembros. Nos decía que “un dedo es muy débil, pero unidos en una mano consigues un puño que tiene una gran fuerza”. También supo inculcarnos el valor de la disciplina, sabedor que es a través de esta virtud que se alcanzan los propósitos más ambiciosos. Fue una persona que nos dispensó un gran amor y dedicación.

-Pero no todos los hermanos han acabado confluyendo en este proyecto artístico. Como tampoco hay chicas en su formación. ¿No tienen hermanas?

-Aproximadamente, la mitad de los hermanos son chicas. Pero quienes hemos coincidido en Los Vivancos somos los que manteníamos mayor afinidad. Ya desde pequeños, entre los siete surgió un vínculo especial y una debilidad por esas artes en las que nos adiestró nuestro padre y en cuyo formación también participaron nuestras madres, que ejercieron de profesoras de música. Y las chicas… en fin: tenían otras expectativas.

“Gracias a la formación de nuestro padre nos habríamos podido dedicar a lo que nos hubiéramos propuesto”

-¿Y a qué se dedican el resto de hermanos Vivancos?

-Con la formación impartida por nuestro padre podían salir adelante con éxito en cualquier faceta. Él nos decía: «no hagas lo que ames, sino ama lo que haces». Y entre nuestros hermanos hay de todo, desde un arquitecto hasta un mecánico de aviones, un policía o uno que se ha decantado por llevar un estilo de vida ‘hippy’.

-¿Qué otra profesión hubieran podido desarrollar ustedes?

-Desde pequeños nos mentalizamos que seríamos artistas y que nuestra vida profesional tomaría esta senda, aunque sin saber exactamente si seríamos músicos en una orquesta, si actuaríamos en un circo… Pero sí teníamos muy claro que queríamos trabajar los siete hermanos juntos.

-Además de su habilidad en la danza y las artes marciales, cada uno de ustedes domina un instrumento musical.

-Así es: Aarón toca el violín; Judah, el bajo; Josua, el cajón flamenco; Israel, la flauta; y Elías; el violoncelo.

-¿Y a Cristo?

-El iwi, un instrumento a caballo entre el saxo y la flauta.

-¿Destinó su padre qué instrumento tocaría cada uno?

-No: él siempre nos dejó absoluta libertad de elección, y la vertiente musical no fue una excepción. La mayoría tocamos distintos instrumentos, si bien cada uno se ha centrado en alguno en particular.

«Uno de nuestros propósitos es
mantenernos sin barriga cuando menos hasta los 50»

-¿Cómo es un día cualquiera de Los Vivancos?

-Depende de si estamos en época de actuaciones o de preparación de proyectos. Pero solemos invertir entre diez y doce horas en ensayos, preparando coreografías… En el gimnasio también solemos invertir un par o tres de horas. Uno de nuestros propósitos es mantenernos sin barriga cuando menos hasta los 50.

-Veo que optan por el agua y por la cerveza sin alcohol… Muy estrictos les veo para mantener esa línea.

-No somos estrictos, simplemente no nos gusta el alcohol. Por otra parte, somos conscientes que nuestro cuerpo es nuestro principal instrumento de trabajo y debemos cuidarlo. Y, por nuestra propia naturaleza, nuestro cuerpo admite lo que admite, y en el caso del alcohol más bien nos provoca rechazo.

-¿Son escrupulosos con la dieta a seguir?

-En general, optamos por una dieta sana, pero en la mesa tenemos pocos escrúpulos. Y hoy, en Casa Alfonso, estamos disfrutando de lo lindo. Es difícil preparar unas croquetas tan sabrosas. Pero sí tenemos algunas máximas, como por ejemplo que el azúcar blanco no entra en casa, que la bollería industrial no encaja con nuestra actividad y que los productos integrales son preferibles a los convencionales.

-¿Cuáles son los platos favoritos de cada uno de ustedes?

-A Josua le encantan las ensaladas; a Israel, arroz caldoso, preferiblemente integral; a Judah le pierden las chuletas; Aarón se decanta por los arroces con verduras y con pollo.

-¿Y a Cristo?

-A Cristo le va la comida mediterránea. Pasta y pizza, con alguna buena hamburguesa intercalada, constituyen los puntales básicos de su dieta.

-¿Se manejan bien entre fogones?

-La mayoría, sí… Salvo Israel, a quien como mucho le veremos hacer un huevo frito. Nuestro hermano se ha acomodado en ese sentido porque su esposa tiene mayor habilidad en la cocina. Cristo, en cambio, prepara unas lentejas excelentes. Judah tiene la virtud de conseguir unos arroces muy ricos. Aarón te hace una ensalada de legumbres fantástica…

“Solo entrar en Casa Alfonso, se te despierta el apetito”

-¿Cómo conocieron Casa Alfonso?

-Aarón había coincidido en varios eventos con Alfonso García, el actual gerente, y tuvo ocasión de descubrir este magnífico lugar. Todo lo que hemos probado nos encantan. Las alcachofas, las croquetas… Solo entrar, se te despierta el apetito. Es éste un lugar experiencial que alberga muchas similitudes con nuestro arte, que es polifacético y necesita mucha sincronía. Si nosotros combinamos música, danza y artes marciales, Casa Alfonso, como restaurante, necesita muy buena coordinación entre camareros y cocina, al tiempo que a la oferta gastronómica le añade una decoración singular y un ambiente que invita a la conversación.

-Y… ¿un lugar para ligar? ¿O se liga más sobre el escenario? Porque los rumores dicen de ustedes que tienen mucha facilidad para las conquistas.

-La verdad es que las mujeres sienten debilidad por quienes actúan sobre un escenario, pero hay mucha leyenda acerca de nuestras conquistas. No somos unos rompecorazones, pero es cierto que subir al escenario ayuda a ligar. Josua, por ejemplo, conoció a su esposa en Barcelona; o Israel durante una gira en México. Pero, más allá de esa imagen frívola que puede haberse transmitido de nosotros, somos personas tranquilas, serias, formales… No solemos salir de fiesta, pues nuestra actividad requiere una vida ordenada y descansar tras las actuaciones.

-¿Qué les llevó a impulsar la campaña Tacones Solidarios?

-Hace dos años pusimos en marcha este proyecto con el propósito de destinar parte de la recaudación de nuestras actuaciones a fundaciones y organizaciones que ayudan a niños o personas necesitadas. Recientemente, por ejemplo, actuamos en Leganés y dedicamos toda la recaudación al Padre Ángel, presidente de la ONG Mensajeros de la Paz y que ha promovido un colegio para atender a niños con necesidades especiales. Igualmente, hicimos lo propio con la Fundación Invulnerables, de sor Lucía Caram. Nos dimos cuenta que tenemos capacidad de llegar a mucha gente y dar visibilidad a esas causas. Todo lo que sea poder contribuir a mejorar la vida de esas personas y hacerles felices nos satisface tanto como los aplausos que podamos recibir sobre el escenario por nuestras actuaciones.

-¿A qué dedican el escaso tiempo libre que intuyo tienen entre actuaciones, giras y ensayos?

-A Aarón le gustan el boxeo y el tenis de mesa, y a Judah, además de ser un gran motero, le encanta practicar el surf. Pero Josua, por ejemplo, disfruta estudiando, y ahora acaba de matricularse en un MBA. Y nos gusta, también, crear otros proyectos, barajar nuevos negocios. Entre otras cosas, estamos planeando el futuro, porque resultará difícil mantener este trepidante ritmo cuando tengamos sesenta años. Nos planteamos cambios de formato para que los espectáculos no sean tan físicos y duros, potenciando el carácter cómico o el artístico.

-¿Hay algún lugar dónde les aprecien de manera especial?

-En todo el Mundo, y hemos visitado 54 países hemos encontrado una gran acogida. En Estados Unidos, por ejemplo, somos muy apreciados. Pero, probablemente, es en España donde más entusiasmo despertamos. En especial, recordamos una actuación en Málaga donde nos sentimos muy queridos. U otra en Amsterdam donde también el público conectó muy bien con el espectáculo. Incluso en Rusia, donde el público suele ser muy frío, conseguimos despertar su calor. Y en Sudamérica los espectadores son inmensamente pasionales: gritan, te cogen… Las reacciones son distintas según los diferentes puntos del planeta. Pero de todas partes salimos muy satisfechos.

2018-10-22T14:19:20+00:00
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