Entrevista a la doctora Elena Barraquer, cirujana, oftalmóloga y directora de la Fundación Barraquer

Entrevista a la doctora Elena Barraquer, cirujana, oftalmóloga y directora de la Fundación Barraquer

Continuamos con el ciclo de entrevistas “Desayunos Casa Alfonso”, en esta ocasión el periodista Jordi Vilagut entrevistó a la doctora Elena Barraquer, cirujana, oftalmóloga y directora de la Fundación Barraquer.

Unos ojos que revelan la pasión con la que vive su profesión. Una sonrisa que delata su espíritu positivo. Una vida volcada por completo a sanar los ojos de los demás, con la sonrisa como mejor recompensa. Así se define la vida de una mujer que no sólo ha seguido la estela oftalmológica familiar sino que, también, la ha rubricado con la acción solidaria en el Tercer Mundo, procurando que de su ‘know how’ se beneficien también personas que abrieron los ojos en países con recursos sanitarios precarios.

Precisamente ahora se cumplen 10 años de trayectoria de la Fundación Barraquer. Esta entidad sin ánimo de lucro halló en la doctora Elena Barraquer a una de sus principales valedoras. Junto a su padre, Joaquín Barraquer, y a su hermano Rafael, la Fundación organiza periódicamente expediciones a distintos puntos de África y Asia para atender a pacientes afectados por cataratas, glaucoma u otras deficiencias visuales. Al mismo tiempo, la Fundación “presta apoyo a técnicos y enfermeros oftalmológicos, con becas formativas, con el propósito que puedan seguir brindando atención a la población más necesitada de sus respectivos países”, explica Elena Barraquer, quien el pasado 30 de julio respondió a la invitación de Los Desayunos de Casa Alfonso acudiendo al céntrico y emblemático restaurante barcelonés.

-En esta década de historia de la Fundación, ¿cuántas personas se habrán beneficiado de su asistencia?

-Un cálculo aproximado nos permite cifrar en 3.000 las personas atendidas quirúrgicamente; en 12.000, las que han sido visitadas; y en 8.000, las que han recibido gafas.

“Evitamos la exclusión escolar de muchos niños con capacidad para estudiar”

-Entre ellas, muchos niños…

-La mayoría son adultos. Pero bien es verdad que hemos hecho media docena de expediciones orientadas exclusivamente a niños escolarizados, con el fin de detectar y resolver problemas oculares que inciden en el rendimiento escolar. De este modo, evitamos que algunos niños con capacidad para estudiar sean excluidos de la escuela como estaba ocurriendo.

 -¿Cuáles son los principales problemas de estas poblaciones?

-En África, el glaucoma es uno de ellos. Por razones genéticas, la población africana es más proclive a presentar una presión intraocular elevada. Con colirios se puede detener la progresión del glaucoma e impedir que quienes la sufren acaben ciegas.

-No obstante, donde ustedes actúan sobre todo es en las cataratas.

-Sí, porque es la principal causa de ceguera. Al mismo tiempo, las cataratas presentan un mejor pronóstico y requieren menor seguimiento que, por ejemplo, las intervenciones de glaucoma o los trasplantes de córnea, donde el proceso postoperatorio es tan importante como la propia operación.

 -¿También intervienen de cataratas a los niños?

-En caso de cataratas congénitas, sí. Lo que ocurre es que este tipo de intervención debería realizarse antes de los 3 años, lo cual requiere anestesia general. Y dado que en esos lugares no disponemos de medios para ello y hay que recurrir a la anestesia local, no es hasta que tienen 6 ó 7 años que podemos llevar a cabo esas intervenciones.

 -Imagino que el entorno no es el más deseable para realizar esas intervenciones…

-Desde luego, no lo es. Tenemos que llevar todo el instrumental desde aquí y, a menudo, nos encontramos con sorpresas, como cuando estuvimos en Gabón y vimos que habían realizado una importante inversión para adquirir un sofisticado aparato para extraer las cataratas… que no podían utilizar porque no disponían del material fungible necesario. También ocurre frecuentemente que, por desidia y falta de mantenimiento, otros aparatos están inservibles.

 -Además de Gabón, ¿en qué otros países están actuando?

-En Kenia, Marruecos, Senegal, Níger, Camerún, Guinea, Congo, Mozambique, Malawi, India y Bangladesh. Actuamos a partir de las solicitudes recibidas por otras ONGs que operan en la zona o por los propios países. En Bangladesh ha sido a través de una iniciativa de la multinacional Unilever que hemos realizado una expedición, bajo el nombre de Miradas para Bangladesh, para intervenir gratuitamente a 180 pacientes de cataratas y visitar a medio millar de personas.

 -¿Cuántas expediciones realizan cada año?

-Este año haremos 9, más 1 de tipo no quirúrgico en Burkina Faso. Suelen durar una semana.

 -Encontrarán gente muy agradecida en esos países.

-Sin duda. Aunque la personalidad de cada uno se expresa de modo distinto. Así como los marroquíes son muy efusivos, los subsaharianos son poco expresivos. Pero desde luego que una sonrisa de agradecimiento constituye la mejor recompensa. También recuerdo que el año pasado, en Kenia, un paciente llegó con un bastón precioso que quiso entregarnos, al marcharse, diciendo que ya no lo necesitaría porque ya veía…

 -¿Es ése el mejor recuerdo que conserva?

-Son innumerables, los recuerdos. Por ejemplo, una intervención de cataratas congénitas a unos gemelos de 8 años, en Camerún. O un chico de 40 años en Gabón que tenía cataratas blancas en ambos ojos que le impedían atender su puesto en el mercado. O una abuela que pudo ver a su nieta de 2 años por primera vez. O un hombre con una sola pierna que, ayudándose con la muleta, había recorrido 17 kilómetros para operarse y, al llegar y descubrir que hasta el día siguiente no podría ser intervenido… ¡se disponía a volver andando a su casa para regresar al amanecer!

 -Vivir para ver. La Fundación también presta servicio a nuestro entorno inmediato.

-Siempre hemos ayudado a las personas más necesitadas de nuestro entorno. Mi abuelo creó el dispensario para atender a pacientes sin recursos y, actualmente, las personas que acuden a él sólo tienen que hacer frente a costes muy reducidos. Asimismo, quienes no pueden asumir ni siquiera esos costes, tienen la posibilidad de entrevistarse con nuestra asistente social para estudiar si la Fundación puede financiar esos tratamientos. Por otra parte, desde principios de año estamos en conversaciones con las consejerías de Salud y de Bienestar Social de la Generalitat de Cataluña, con la Mesa del Tercer Sector y con el ayuntamiento de Barcelona para que personas con riesgo de exclusión social y sin fácil acceso a la Sanidad Pública puedan ser intervenidas u obtener gafas gratuitamente. Este acuerdo está previsto que se firme este mes de septiembre.

 -Permítame que le diga que la imagino a usted, de pequeña, tratando los ojos de sus muñecas.

-No recuerdo si era así. Creo que no fue hasta que fui más mayor que empecé a jugar con los ojos. Sí que, desde pequeña, tenía claro que quería ser oftalmóloga. Estaba muy familiarizada con la especialidad, pues habitaba la vivienda integrada en la misma clínica. Por otra parte, tanto mi padre como mi abuelo supieron transmitirme su amor por esta profesión.

 -Usted pertenece a la cuarta generación de oftalmólogos de la familia Barraquer. ¿Veremos una quinta generación?

-Diría que sí, pues mi hijo ha empezado a estudiar Medicina. Y, pese a sus dudas, creo que seguirá nuestros pasos.

 -¿Dudas?

-Sí, las propias de juventud que yo también experimenté en su día. Lo cual me ratifica que acabará desarrollando especialidad. A ello hay que añadir que tengo dos sobrinos que también estudian Medicina y que 3 bisnietos de mi abuelo también forman parte de esta quinta generación que sigue la tradición familiar de la profesión.

 “El reto sería el ojo biónico”

-Una profesión que tiene como reto…

-El reto sería el ojo biónico, para resolver problemas como los derivados de una inflamación del nervio óptico, o una isquemia, que impiden que éste pueda transmitir al cerebro la información captada por el ojo.

 -¿Veremos el fin de la ceguera?

-Es difícil acabar con la ceguera. Incluso si fuera posible mediante intervenciones, si hoy no conseguimos erradicar las cataratas, hacerlo con la ceguera se antoja un desafío imposible.

 -¿A qué grandes avances vamos a asistir en el mundo de la oftalmología en el futuro inmediato?

-Ya estamos asistiendo a grandes avances. Hace 20 años, para las cataratas se requería una incisión de 10 milímetros. Ahora basta con una incisión de 2 milímetros, lo cual evita el uso de suturas, la deformación de la córnea  la aparición de astigmatismo postoperatorio… Otro ejemplo lo hallamos en la cirugía de córnea, donde actualmente a veces sólo es necesario intervenir en la capa interna, con lo que se superan posibles problemas de rechazo o de astigmatismo. Asimismo, en los últimos años se han desarrollado métodos de iluminación que constituyen una gran ayuda para practicar la microcirugía de retina.

 -En general, ¿gozamos de una buena salud ocular en nuestro país?

-Nuestro país es de los más avanzados. De hecho, en Cataluña hay muy buena tradición médica en general; y somos un referente mundial, no sólo en oftalmología. Recientemente, vi, no sin cierta sorpresa, que una encuesta realizada por los laboratorios Bausch+Lomb afirmaba que la mitad de los españoles se sometía a una revisión ocular anual. Si el dato es cierto, constituye un buen indicativo.

 “Toda persona debería ser donante si no manifiesta lo contrario”

-¿Podemos sentirnos satisfechos en lo que respecta a sensibilidad ciudadana con la donación de córneas?

-Debería existir aún mayor sensibilidad. Y, sobre todo, cambiar el planteamiento, en el sentido que se parta de la premisa que toda persona es donante… salvo que manifieste lo contrario de manera expresa. Actualmente, no sólo tenemos que declarar nuestra voluntad de donar nuestros ojos sino que la decisión final recae en los familiares, de tal modo que, pese a que podamos haber expresado nuestra voluntad de ceder nuestras córneas, un allegado puede acabar determinando que no sea finalmente así.

-¿Cuáles son aquellos pequeños detalles cotidianos a tener en cuenta para mejorar nuestra salud ocular?

-Pues algo tan sencillo como, cuando se está leyendo o se está trabajando frente al ordenador, suspender la atención y mirar a lo lejos para que los ojos descansen. También hay que evitar los ambientes secos propiciados por la calefacción o los aparatos de aire acondicionado, y lubricar los ojos con lágrimas artificiales.

-La proliferación y el uso de dispositivos como teléfonos móviles, tabletas, ordenadores, portátiles… ¿ha perjudicado nuestra salud ocular?

-Nuestra salud ocular no ha empeorado por la aparición de este tipo de tecnologías, pero sí que ha comportado un mayor uso de nuestros ojos y, por tanto, mayor fatiga para ellos. Hay que tener en cuenta que, hace 2.000 años, la gente utilizaba los ojos mientras había luz natural. Los ojos no están hechos para las 24 horas del día.

-¿Qué alimentos nos ayudarán a mejorar nuestra salud ocular?

-Una alimentación equilibrada, basada en productos naturales y rica en vitaminas, es la más aconsejable. Verduras como el brócoli o la zanahoria resultan muy recomendables. El pescado azul, por su alto contenido en ácidos grasos Omega 3, es otro alimento a tener en cuenta en nuestra dieta. Las nueces o los mirtilos también contribuyen a una buena salud ocular. En general, todos los alimentos que incorporan antioxidantes serán beneficiosos para nuestros ojos.

-¿Cuáles son los objetivos que se propone la Fundación Barraquer en el futuro inmediato?

-Uno de los retos es involucrar a más oftalmólogos de clínica para que se sumen a nuestras expediciones. Muchos de ellos participan de ellas a nivel de consultas, pero sería deseable conseguir que accedieran también a algo tan complejo como tratar cataratas. Son lógicas esas reticencias porque este tipo de intervenciones reclaman experiencia y condiciones difíciles.

-¿Cómo se financia la Fundación?

-A través de donaciones de particulares, de empresas amigas, de socios… Al mismo tiempo, organizamos eventos creativos, como por ejemplo un mercadillo solidario, con artículos donados por empresas colaboradoras, o una Feria de Abril que cuenta con actuaciones solidarias y que cada año goza de mayor éxito entre nuestros colaboradores y amigos.

-Me consta que bailar es una de sus aficiones.

-Sí. La música me gusta mucho, como a mi padre (o a mi hijo, que es DJ). Con mi padre, cada verano viajamos a Salzburgo para disfrutar de la música en plenitud.

 -Obsequiando al oído. Y a la vista, ¿con qué otras aficiones la premia?

-Me encanta la lectura, el cine (aunque suelo ver las películas en DVD, en versión original), aunque también son buenos planes comer sushi, pasear con mi perro por Collserola o por la playa o disfrutar del esquí en invierno.

2017-04-20T21:33:28+00:00