Entrevista a Carmen Conesa, actriz, artista polifacética y protagonista de “La Familia Addams”

Entrevista a Carmen Conesa, actriz, artista polifacética y protagonista de “La Familia Addams”

“Me ha bastado ver las alcachofas de Casa Alfonso para saber que volveré aquí a menudo”

Interpretar a Morticia constituye todo un reto,
pues no sonrío en toda la función

CMGroup – Jordi Vilagut. Barcelona

Muchos la descubrimos en televisión como una de las “Chicas de hoy en día”. Sin embargo, Carmen Conesa es muchísimo más que esa joven que debutaba en la pequeña pantalla con esa serie, pues su carácter polifacético la convierten en una artista multidisciplinar, capaz de triunfar sobre las tablas del escenario pero, también, de impregnar su especial sello en un lienzo o desgranar las notas de “Claro de luna” de Débussy al piano.

En medio de la vorágine que supone dar prácticamente a diario vida a Morticia en “La Fammilia Addams”, en el Teatro Coliseum, Carmen nos visita en Casa Alfonso para compartir conversación. Sus primeras miradas se dirigen hacia la barra, donde reposa una fuente con unas frescas alcachofas que despiertan en ella una inusual emoción. Poco después, descubrimos que constituyen su plato favorito. Pero descubrimos muchísimas más cosas de esta actriz que atesora arte en cada eslabón de su ADN.

-¿Dónde nació su alma de artista?

-Supongo que es algo innato. De niña quería ser ventrílocua, pues me hacía gracia poder otorgar voz a un muñeco. Por aquel entonces triunfaban Mari Carmen y sus muñecos, o José Luis Moreno, que eran mis referentes. Mis padres me regalaron un muñeco con el que hice mis primeros pinitos. Incluso participé en el programa radiofónico “Radioscope”, de Salvador Escamilla, donde acudían niños prodigio que destacaban en distintas disciplinas.

-¿Se truncó esa carrera?

-Mi madre decidió que tenía que dedicarme a otra cosa: guardó el muñeco en un armario y me inscribió en natación y en ballet. Si tengo que ser sincera, a lo largo de la vida he querido ser tantas cosas… De niña admiraba también a Marisol. Me encantaba cantar y bailar, lo cual me llevó a estudiar canto y piano. Tengo que reconocer que era el prototipo de la niña mimada, y que mis padres solían acceder a todas mis pretensiones. Y si yo decía que quería estudiar algo, lo conseguía. Porque estudiar era mi pasión. Por fortuna no me dio por otros lujos… 

-¿Era hija única?

-No. Tengo un hermano mayor, que era médico. Aunque mis dos primeros años transcurrieron en Les Corts, después nos fuimos a vivir a Valldoreix. Mi padre era constructor. Formó la sociedad Conesa-Mir con el director del diario “Dicen…”. Casi todos los edificios junto al Turó Park fueron levantados por él.

“Me cambiaron de colegio porque la comida no me gustaba”

-¿Dónde se desarrolló su escolaridad?

-Estuve en un montón de colegios: en las carmelitas, en las franciscanas, en el Tagore, en el Pureza de María, en el Granés… Me cambiaron varias veces de escuela. Unas veces, porque la comida no me gustaba; otras porque no resultaba fácilmente accesible; después, porque no hacían el bachillerato…

-Y, después, a la Universidad.

-Sí: me matriculé en Bellas Artes, aunque no culminé la carrera. Lo dejé en cuarto, porque por aquella época también estudiaba en el Institut del Teatre, en el departamento de Danza. Además, se dio la circunstancia que me presenté a un casting para participar en “Historia de un caballo”, de Tolstoi, dirigida por José María Rodero y junto a Paco Valladares y Mª José Alfonso, entre otros. Ése fue mi debut artístico y ahí descubrí que ya no quería bajarme del escenario.

-Había nacido una artista.

-Aun así, seguí combinando la faceta de actriz con mis otras aficiones artísticas, pues me gusta disfrutar de la pintura en la intimidad, o del piano en mis momentos de soledad.

-¿Cómo definiría su pintura?

-Como hiperrealismo desdibujado. Es arte figurativo; óleos con los que de vez en cuando realizo exposiciones. La última de ellas, en Linares.

-¿Y con qué se relaja frente al piano?

-Suelo mezclar la música clásica con el jazz. Ahora, por ejemplo, estoy estudiando jazz junto a un profesor. Y mi último logro con el piano es haber aprendido a tocar de memoria “Claro de luna” de Debussy.

“El deporte me sienta muy bien para la cabeza“

-Siempre estudiando… ¿No tiene otras aficiones?

-Estudiar sigue siendo mi pasión y, cuando tengo tiempo, me matriculo en disciplinas varias, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Recientemente, por ejemplo, me matriculé en una asignatura de filosofía: “Últimas tendencias del arte”. Pero también me gusta mucho el deporte. Soy patrona de yate, lo que me permite pilotar naves de hasta 24 metros de eslora y navegar a 150 millas de la costa. Asimismo, disfruto patinando y practicando el running o saliendo a caminar con mis tres perros. El deporte me sienta muy bien para la cabeza. Incluso he participado en algunas ediciones de la San Silvestre Vallecana…

-Supongo que esa disciplina deportiva es en buena parte responsable de esa envidiable línea que luce. ¿Realiza algún tipo de dieta?

-Como mucha verdura y ningún pastel. No me gustan los dulces. Y no pico entre horas.

-¿Cuál es su plato favorito?

-Me pirran las alcachofas, y en plena temporada como a diario. Y no necesito platos elaborados, pues me gustan asadas al fuego, a la barbacoa o al horno; sin nada más que un chorrito de aceite de oliva virgen y una pizca de sal.

“En casa no tenemos ni congelador ni microondas”

-Entiendo que se desenvuelve bien en la cocina…

-Perfectamente. Soy de comidas caseras: verduras y caldos, básicamente. Cuido mucho la alimentación y en casa no tenemos ni congelador ni microondas. Esto me obliga a comprar a diario. Quiero sensibilizar a mi hija, Carmen, en la necesidad de observar una buena alimentación.

-¿Le gusta cocinar a ella?

-También. Es una buena gourmet, si bien ella es más de cocina de diseño y yo de recetas de la abuela.

-¿Como por ejemplo…? ¿Cuál sería ese plato con el que sorprende a sus invitados?

-El bonito encebollado con arroz rojo.

-Un plato que, cuando menos de momento, no le servirán en Casa Alfonso. ¿Qué destacaría de este establecimiento?

-Me llama la atención la calidez que desprende la madera, así como la combinación del grana con esta decoración, que ya de entrada transmite la sensación que es un lugar en el que comerás bien, con alimentos de calidad y bien cocinados. Diría que el ambiente es muy castizo, más castellano que catalán. Y me ha bastado ver las alcachofas para saber que volveré aquí a menudo…

-Aproveche estas semanas que está en Barcelona…

-Sí, porque hace treinta años que me afinqué en Madrid. Pero ahora estamos culminando el año de gira con “La Familia Addams” en el Teatro Coliseum tras recorrer España de punta a punta, disfrutando de los regalos que nos ofrece toda la geografía, desde el clima hasta lo bien que se come en cada rincón.

-¿Dónde han conseguido mejor acogida?

-En Gijón y, sobre todo, en Bilbao. Estuvimos llenando a diario las 4.000 butacas del Palacio Euskalduna. A ello contribuyó que nuestros productores, Iñaki y Gorka Fernández, son bilbaínos y muy queridos en su tierra.

“Interpretar a Morticia
es lo más parecido a que te toque la lotería”

-¿Qué ha significado para Carmen Conesa dar vida a Morticia en “La Familia Addams”?

-Nunca me ha tocado la lotería y me imagino que esto es lo más próximo a vivir esta sensación. No compro números y, por tanto, nunca me tocará ningún premio. Pero aquí creo que tuve la suerte de jugar con los números que te da la experiencia profesional acumulada; la tenacidad y la persistencia a lo largo de mi carrera. Cuando Esteve Ferrer me llamó, me invadió un enorme sentimiento de felicidad. Poder interpretar a un personaje tan icónico como Morticia, tan identificado por el público, te confiere una gran responsabilidad, pues tienes que corresponder a lo que los espectadores esperan de él. Constituye todo un reto, pues aparecer morena, gótica, de negro… es algo que no suele casar conmigo. Y tampoco sonrío en toda la función. Pero es un reto muy feliz; un trabajo maravilloso en el que la clave del éxito reside en la dirección estelar de Esteve Ferrer y en la extraordinaria selección del elenco, que ha permitido unir a un equipo de cincuenta profesionales, si sumamos los treinta técnicos, que cada día llevamos a cabo una función redonda, porque “La Familia Addams” funciona como una pieza de relojería. No hay lugar para la improvisación.

-Pero seguro que esa pieza de relojería ha sufrido algún desajuste en forma de anécdota que nos comentará para culminar esta entrevista…

-En una de las funciones, aquí en Barcelona, una de las bailarinas que tenía que descender desde el aire, se quedó colgada, con las piernas al aire, por un fallo mecánico. El resto continuamos bailando hasta que finalizamos el número. Al finalizar la escena, los técnicos fueron hábiles y rápidos para apagar las luces, bajar el telón y rescatar a nuestra compañera con una grúa. Afortunadamente, aquel capítulo tuvo un final feliz, pues su riego sanguíneo se interrumpió; una situación con un límite soportable de entre cinco y diez minutos.

-Hubiera podido ser dramático…

-De miedo. Como “La Familia Addams”.

2018-12-11T11:19:53+00:00
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