Entrevista a Àlex Ollé, director artístico de La Fura dels Baus

Entrevista a Àlex Ollé, director artístico de La Fura dels Baus

“Los tiempos que vivimos reclaman un teatro más contundente”

“Dudo que volvamos a asistir a un espectáculo como el de la inauguración de los Juegos de Barcelona”

Casa Alfonso cuenta con vecinos y con amigos. Y, también, cuenta con vecinos que son amigos… o amigos que son vecinos. A esta última categoría pertenece Àlex Ollé, uno de los seis directores artísticos de La Fura dels Baus. Porque este creador, amante de la dramaturgia y reintérprete de la ópera, vive a apenas dos porterías del célebre y céntrico restaurante barcelonés, donde este mes de octubre ha compartido Los Desayunos de Casa Alfonso.

Aunque dos terceras partes del año las pasa exportando por todo el mundo el “lenguaje furero”, confiesa que, “cuando estoy en Barcelona, a menudo desayuno, como y ceno en Casa Alfonso”, donde invierte no pocas horas conversando con sus amigos del restaurante. Se sorprende cuando por la calle le preguntan por qué La Fura no estrena nuevos proyectos, “cuando estamos constantemente acometiendo nuevas producciones. Es más: no hay en toda España ninguna compañía (ni grupo musical) que lleve a cabo un volumen de producciones como La Fura dels Baus. Este año, entre Carlus Padrissa y yo hemos montado 6 óperas, al margen de reposiciones y otros acontecimientos culturales…”.

 -¿A qué se debe este desconocimiento?

-Apenas se da cuenta de lo que hacemos fuera; que no es poco. En los últimos años en Barcelona hemos actuado 3 veces, pero constantemente estamos poniendo en escena nuevos montajes en todo el Mundo. Sin embargo, aquí no hay repercusión alguna cuando esas creaciones ven la luz en otros países; ni tan siquiera cuando conseguimos éxito de público y de crítica.

 -Imagino que resulta doloroso.

-Si tengo que serle sincero, ya estamos acostumbrados a este trato. Pero desde nuestro punto de vista es un síntoma que delata un exceso de mirarse al ombligo. Es viajando que se aprende y se gana capacidad de autocrítica.

 “Se está perdiendo parte de la cultura teatral que atesoraba Barcelona”

-¿Echa en falta un teatro más crítico?

-Creo que se está perdiendo parte de la cultura teatral que atesoraba Barcelona, que siempre ha sido un referente en teatro de vanguardia. A ello han contribuido la mayoría de políticos, que se llenan la boca de propuestas pero que no hacen nada por la cultura. Aquí seguimos sin ley de mecenazgo, sufrimos las consecuencias del incremento del IVA en los espectáculos y continuamos asistiendo a una política cultural de escaparate. Estamos construyendo grandes infraestructuras y no existe ninguna apuesta por la creación. Y esta falta de apoyo a los creadores, y de estar preocupados por las grandes piedras y porque las instalaciones que se inauguran estén dotadas de las máximas comodidades, lo acabaremos pagando muy caro.

-¿Malos tiempos para el teatro?

-Sin duda, no son los mejores. A la falta de apoyo, tanto público como privado, se le une la situación económica, que no acompaña. Pero, por otra parte, esto tiene su parte positiva.

 -¿Cuál?

-Que la necesidad agudiza el ingenio. Empieza a percibirse que es momento de cambio, de ruptura. Esta situación puede provocar que asistamos a un resurgimiento de autores, de actores, de compañías…

-¿De verdad lo percibe?

-Empieza a percibirse. Pero es verdad que los tiempos que vivimos reclaman un teatro más contundente… al igual que sería lógico que el pueblo respondiera con la misma contundencia ante una clase política tan mediocre como la que tenemos. No se entiende la impunidad que existe con los políticos, con los banqueros… con el “establishment”. La gente tendría que abandonar su letargo; reaccionar y salir a la calle.

-A ello puede contribuir el teatro.

-Cierto. Siempre he pensado que el teatro debe ser comprometido. Y la etapa actual demanda compromiso. Es momento de recuperar el teatro de choque, de invadir el espacio vital de la gente. Me recuerda mucho a la época fundacional de La Fura dels Baus, que era una época de explosión creativa, de ruptura con el pasado. Aquellos años incipientes, en los que la compañía protagonizaba pasacalles, recuerdo que íbamos con unos monos de color verde en los que figuraba la leyenda “Música, Teatro y Reanimación”, porque nuestra labor consistía en eso: en reanimar a la gente, en sacudir sus conciencias y conseguir que reaccionaran. Éramos un revulsivo.

-Usted llegó un poco más tarde a La Fura…

-Sí. La Fura dels Baus nació en 1979 y yo me incorporé a principios de los 80. Yo había empezado profesionalmente en el Institut del Teatre de Barcelona, con títeres y marionetas; y después también en el entorno del circo y de los malabares, e incluso había efectuado doblajes para el cine. Habíamos coincidido en algunos espectáculos y yo mantenía contacto con Pep Gatell. Todo ello propició mi desembarco en La Fura, donde convergimos gente multidisciplinar pero con inquietudes similares.

-Qué tiempos aquellos…

-Eran unos momentos muy interesantes, pues tras la llegada de la democracia existía una sensibilidad por la recuperación del carnaval, de las fiestas populares… Las calles de las ciudades habían adquirido un gran protagonismo, con un movimiento urbano muy activo. Y  el teatro asistía a un gran resurgimiento. Compañías como Els Joglars o Comediants ya eran una realidad, pero acabábamos de aparecer La Fura dels Baus o La Cubana; poco después vendría Tricicle…

 “Siempre hemos procurado romper la coraza del espectador y desestabilizarlo”

-Pero admitirá que La Fura fue rompedora.

-A menudo se nos trató como “enfants terribles”. La Fura tiene su propio ADN; una identidad que, con el paso de los años, se ha ido modificando pero conservando su autenticidad y su voluntad de partir de cero, de asumir riesgo, de investigar y ser creativos. Con el tiempo, la etiqueta de “enfants terribles” ya ha dejado de asociarse a nuestra compañía. Pero eso no quiere decir que hayamos renunciado a nuestra manera de ser, de buscar la fricción, de no dejar indiferente a nadie. Siempre hemos procurado romper la coraza del espectador y desestabilizarlo. Somos conscientes que a través del lenguaje más visceral conseguimos afectar su vulnerabilidad y llegar a ser más contundentes.

-¿Qué aporta usted a La Fura?

-Creo que cada uno de sus miembros siempre ha aportado su sello personal. En mi caso, mi interés se ha orientado frecuentemente a la elaboración de espectáculos con un alto nivel de dramaturgia. En un momento determinado, me sentí atraído por el valor de la palabra, evolucionando del concepto “lenguaje furero” hacia la fuerza del texto; si bien es verdad que me parece fantástico combinar ambas vertientes.

-¿Qué representa para usted el teatro?

-El teatro es una forma de entender la vida. Una voluntad absoluta de crear. Un sentimiento interno que te impulsa a expresar emociones, a exteriorizar tu estado de ánimo, a comunicarte a través de los movimientos del cuerpo, de la música, del espectáculo…

-¿Qué despertó en usted el interés por el arte teatral?

-Le debo mucho a mi padre, que era un gran aficionado al teatro e incluso había actuado como rapsoda. Recuerdo que, siendo niño, me llevaba al Turó Park, donde cada domingo había unas sesiones de títeres muy divertidas, en las que te regalaban unas muestras de Cola-Cao y un gorro de papel. Aquellas funciones eran todo un acontecimiento; y esperaba toda la semana a que llegara el domingo.

-De los títeres… a la ópera; porque tengo la impresión que usted últimamente está orientando mayoritariamente sus proyectos a este tipo de manifestaciones.

-Sí. Es un espectáculo al que creo que hemos sido capaces de aportarle frescura y una visión alternativa. Ahí también siempre hemos tenido la voluntad de sacudir conciencias. Hemos creado un lenguaje propio en la ópera.

-Y han conseguido premios importantes, como el Helpmann.

-Es un premio que aquí ha pasado totalmente desapercibido y que, sin embargo, goza de un extraordinario prestigio. En Australia es equiparable a los Tony de Broadway. Y “Un Ballo in Maschera”, que estrenamos en Sydney, mereció el Helpmann a la mejor dirección artística. Para La Fura dels Baus éste es un gran reconocimiento a su trayectoria.

-¿Cómo empezó esta incursión en el mundo de la ópera?

-Curiosamente, nos introdujimos en la ópera por encargo. El Festival de Música y Danza de Granada nos propuso poner en escena La Atlántida, de Manuel de Falla, al hallar similitudes entre el Hércules que aparecía en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona y el Atlante. Nos atrevimos a llevarlo a cabo y fue un éxito. Prueba de ello fue que, poco después, nos reclamaban desde el Festival de Salzburgo. Un artículo de Mario Vargas Llosa, entusiasmado por nuestra puesta en escena que calificaba como “la ópera del futuro”, acabó por abrirnos las puertas en este género.

-Los Juegos de Barcelona también resultaron significativos para La Fura dels Baus.

-Ya lo creo. Aquella ceremonia nos permitió conectar con un público mucho más amplio que el, hasta entonces, habitual seguidor de La Fura, de un perfil joven con unas tendencias musicales muy claras. Nos permitió sacudirnos aquella etiqueta que asociaba nuestra compañía a “sang i fetge”, a un lenguaje exclusivamente visceral. Ahí demostramos nuestra amplitud de repertorio y de registros. Y todo ello sin renunciar a un espectáculo plagado de elementos con unos significados muy especiales. Dudo que volvamos a asistir a un espectáculo como el de la inauguración de los Juegos de Barcelona, en la que en un evento de esta magnitud albergue tanto contenido, tantos mensajes.

-¿Es de ese momento del que se siente más satisfecho?

-No existen momentos concretos, sino que de lo que realmente me siento satisfecho es de toda la trayectoria. Es un orgullo que, después de 34 años, La Fura dels Baus siga adelante, con todas esas inquietudes, con esa capacidad de reinventarse constantemente.

-¿Dónde reside el secreto de La Fura para esa reinvención continua?

-El secreto creo que reside en el hecho que nos dejamos contaminar por todo lo que nos rodea. Si no lo hiciéramos así, desapareceríamos. Y, al mismo tiempo, a un proceso de mutación continua que probablemente responda a una ley de supervivencia. Pero considero que esa sensibilidad, esa capacidad de percibir el entorno, es básica para nuestro trabajo.

“No hay nada más importante en el trabajo de un creador que el no tener miedo”

-¿Hay algo que no le guste de este trabajo?

-No. Del teatro no cambiaría nada. Sí me gustaría que aparecieran más grupos de teatro independiente; que no se dedicaran a hacer adaptaciones de autores, sino que hubiera más creadores, que son los que nos han dotado de esta entidad y han convertido nuestro teatro en referencia en otros países; compañías con lenguaje propio. Sería higiénico y fantástico para el teatro, que está necesitado de creación; de creadores capaces de aportar su propio sello, de manera valiente. Porque no hay nada más importante en el trabajo de un creador que el no tener miedo.

-¿Es eso lo que diferencia a La Fura dels Baus del resto, el no tener miedo?

-La Fura dels Baus tiene un sello que es el del riesgo. Pero existen otros aspectos que nos definen, como es la multidisciplinariedad, pues quienes formamos parte de la compañía procedemos de diferentes ámbitos y cada uno cuenta con su propia especialización. Inicialmente los procesos de creación eran colectivos, y ahora, pese a mantener un sello común, cada director artístico tiene su propio lenguaje.

-¿Nos falta cultura teatral, en este país?

-Falta cultura en general. En las escuelas sería necesario hacer más incidencia en la música, el teatro, la danza. A mayor cultura, pueblos más prósperos….

2017-04-20T21:31:08+00:00